Silbana.



Marketing no convencional para clientes molones



Silbana

Teletrabajo, no es solo una práctica laboral es un cambio de mentalidad.

“El teletrabajo viene para quedarse”, es la frase que últimamente no dejamos de oír.

Por lo menos para una parte importante de la población ocupada. El confinamiento, la adopción de medidas preventivas en las empresas, la conciliación para aquellos padres que tienen niños pequeños que no pueden asistir a los centros educativos, y un largo etcétera de situaciones que se están produciendo por la crisis del Covid19, están obligando a las empresas a adoptar esta forma de trabajar.

Según datos del INE del 13 de abril 2020, en España están teletrabajando el 22,3% de la población ocupada. La Comunidad de Madrid está por encima de la media nacional con un 28% del total de trabajadores con opción a teletrabajar, seguida de Cataluña con el 25,1%.

El cambio a esta práctica de trabajo implica la transformación digital de las empresas y el cambio de mentalidad de las organizaciones. Ya no consiste en una remuneración a cambio de unas horas pactadas de trabajo, sino por la obtención unos objetivos. Calidad frente a cantidad.

El desafío del teletrabajo.

Hasta la llegada de la crisis, la principal causa para teletrabajar era la conciliación de la vida profesional y familiar. Ahora también se suman las causas de la pandemia. El confinamiento, la medidas de prevención de riesgos de las compañías, y la conciliación ante el cierre de los colegios, etc…  El teletrabajo conlleva beneficios para los dos partes, por un lado el trabajador flexibiliza su horario en función de las necesidades del trabajo y por el otro las organizaciones ahorran costes de instalaciones, espacios, equipos…

Teletrabajar no es sólo otra opción de trabajo es un cambio organizacional que conlleva el uso de tecnologías de la información que permiten esta práctica de manera productiva y segura, y un cambio de mentalidad en los trabajadores y directivos hacia objetivos y resultados.

Teletrabajar no significa estar conectados 24 horas, tiene que respectarse el derecho a desconectar. La extensión de la jornada laboral es un mal uso de esta práctica. La falta de identificación con la empresa y la motivación del trabajador a distancia, son retos que todavía hay que superar. Se hace necesaria una transformación cultural de la organización.

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